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El covid-19 y las clínicas dentales

Esther Muela, centroodontológicojaen.es

¿Cómo podemos prevenir el contagio del covid-19 en la clínica dental?

Los odontólogos debemos estar familiarizados con el COVID19 o, al menos, con los mecanismos de prevención del contagio directo, así como de las posibles infecciones cruzadas o del papel como vector importante en las vías de transmisión del virus, igual que lo estamos con otro tipo de infecciones.
Debemos, además, conocer qué tipo de medidas extras debemos tomar en momentos de propagación rápida del virus, como en la pandemia mundial, descrita por la OMS, que vivimos actualmente.
Obviamente estamos en un momento en el que crecemos en sabiduría y experiencia, a medida que la pandemia evoluciona, lo cual no es lo ideal, pero, a día de hoy, tenemos claras algunas medidas que podemos tomar en cuanto a la prevención se refiere, teniendo en cuenta, sobre todo, la facilidad que tiene el virus para propagarse entre los aerosoles de la consulta y las gotas de pfflüge como principal vía de diseminación del virus.
Estas recomendaciones están basadas en la «Guía para el Diagnóstico y tratamiento de la Pneumonía por Coronavirus» la «Guía para la prevención y el control de la neumonía por coronavirus en Institutos Médicos» y la «Guía sobre el uso de equipamiento de protección médica y el control de la neumonía por Coronavirus» desarrolladas por la Comisión Nacional de Salud del Gobierno chino y la experiencia del Hospital Odontológico del Este de China relacionados con la prevención del COVID19.

Evaluación del paciente

El odontólogo debe ser capaz de identificar un caso sospechoso de contagio por COVID19. En general, aquellos pacientes que, en estos momentos, cursen fiebre no deben acudir a la consulta. Por ello es importante realizar algunas preguntas, incluso en la pequeña anamnesis telefónica que se realizan, para poder recabar información fundamental que nos haga sospechar.

Las guías, antes mencionadas, desaconsejan realizar tratamientos sobre pacientes sospechosos de ser portadores del COVID19, posponiendo cualquier tratamiento que no se considere urgencia, al menos durante el tiempo estipulado como cuarentena, durante el cual el paciente desarrollará la enfermedad o no. Y derivando al paciente al hospital para la monitorización de su sintomatología y enfermedad.

Todas estas guías sobre el protocolo de actuación hacen especial hincapié en saber detectar vía telefónica la información necesaria para incluir al paciente en un protocolo u otro. Para ello aconsejan hacer una serie de preguntas, como son:

– ¿Tiene o ha tenido fiebre en los últimos 14 días?
– ¿Ha tenido problemas respiratorios (incluida tos) durante los últimos 14 días?
– ¿Ha viajado a países de riesgo los últimos 14 días? (aunque en este punto tendremos que tener en cuenta que, según los datos epidemiológicos que se barajan a día de hoy, España es considerado uno de los países de riesgo, con un crecimiento de contagios similar a los puntos más conflictivos como Italia).
– ¿Ha estado en contacto con personas que hayan tenido cuadros de fiebre, tos, y/o dificultad respiratoria los últimos 14 días?

Si la respuesta a cualquiera de las preguntas es Sí, y no presenta fiebre o presenta temperatura corporal por debajo de 37,3º pospondremos el tratamiento si no es considerado urgencia.
Si la respuesta es Sí a cualquiera de las preguntas, y presenta temperatura por encima de 37,3º, avisar al paciente de posible contagio.
Si la respuesta es No a cualquiera de las preguntas, pero presenta fiebre por encima de los 37,3º, demorar el tratamiento salvo urgencia.
Si la respuesta es No y no presenta fiebre, posponer si no es urgente o tratar con las medidas adecuadas. Aunque a día de hoy, el Consejo General de Dentistas de España recomienda posponer el tratamiento si no se considera urgencia.
En este punto es importante recordar que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), urgencia se puede definir como la aparición fortuita en cualquier lugar o actividad de un problema de causa diversa y gravedad variable que genera la conciencia de una necesidad inminente de atención por parte del sujeto que lo sufre o de su familia.
Urgencia odontológica es la aparición súbita de una condición patológica bucomaxilofacial, que provoca una demanda espontánea de atención, cuyo tratamiento debe ser inmediato, impostergable, oportuno y eficiente, como dolor, abscesos y traumatismos que son las principales patologías que pueden causar con limitación de la actividad normal del paciente o que puedan suponer un riesgo para el estado general de salud del mismo.

– Higiene y lavado de manos: la transmisión por contacto, y la transmisión oro-fecal han sido descritas como vías frecuentes de transmisión del virus. Por eso, y aunque como personal sanitario, debemos realizarlo de manera frecuente y abundante, durante nuestra práctica diaria, desde estas guías nos animan a hacerlo entre pacientes siendo un lavado exhaustivo y quirúrgico para reducir en lo posible esta vía de contagio (5).
– Medidas de protección personal en la clínica dental (6): de los tres niveles que se describen en cuanto a medidas de barrera, las guías nos aconsejan el nivel 3 para poder prevenir el contagio. Este nivel 3 consiste en gafas de protección ajustadas a la cara con goma, estancas, pantalla facial, utilizar gorro quirúrgico desechable, mascarilla ffp2/ffp3, batas impermeables desechables y guantes de nitrilo. En cualquier caso, sería para el tratamiento de urgencias reales como se aconseja, tratando a cualquier paciente como posible transmisor del virus.
– Enjuagues bucales antes del procedimiento: la guía para el diagnóstico y el tratamiento de la neumonía por coronavirus de la Comisión Nacional de Salud de la República China concluye que los enjuagues más usados en las clínicas dentales, como los enjuagues con clorhexidina, parecen no ser eficaces para matar al virus. Sin embargo, el virus es vulnerable a la oxidación, por lo que aconsejan enjuagues con elementos oxidativos tales como peróxido de hidrógeno al 1% o povidona yodada al 0,2%.
– Uso de dique de goma: está demostrado que reduce en un 70% la concentración de aerosoles.
– Turbinas y piezas de mano con sistema de antiretracción: las piezas de mano y turbinas sin válvulas de antiretracción hacen que se puedan quedar microbios, como bacterias y virus en las mangueras de aire que contaminan dichos conductos por donde el aire sale, y que puede ser una vía de contaminación cruzada muy destacable. La importancia de utilizar instrumental y equipamiento que favorezca la desinfección y la prevención de la contaminación de estructuras que puedan provocar infecciones cruzadas en fundamental en nuestros gabinetes.
– Desinfección del gabinete: debemos desinfectar la clínica y los gabinetes según el «protocolo del manejo de la limpieza y desinfección de superficies de ambiente médico» (WS/T 512-2016) de la Comisión Nacional de Salud de la República de China. Es aconsejable desinfectar a menudo cualquier estructura metálica que suela tocarse de manera frecuente, pomos y picaportes, ascensor en el caso de tener, barandillas… Este protocolo hay que realizarlo después de cada paciente puesto que podríamos desconocer si son positivos o no.
– Instrumental y material: es aconsejable mantener el material y el instrumental almacenado en un lugar donde tengamos el stock, para desplazar al gabinete solo lo que vamos a utilizar en cada intervención.

Conociendo todo esto, no solo podemos ayudar intentando evitar el contagio en la medida de los posible, si no que también podemos ser proactivos en tareas de difusión de la salud o de ayuda a nuestros compañeros y a nuestros pacientes. Para esto existen diferentes iniciativas como diferentes grupos de Facebook que informan sobre las últimas noticias sobre el virus, o que unen al colectivo de odontólogos para estar informados:

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